arantxa isidoro

Una brander* que siempre está escribiendo

Que suena bien, pesado

Cuando construyes marca, una de las cosas sine-qua-non para hacerla tuya es darle tu propia voz. ¿Sí o no?

Déjate de empezar por una web supersónica, abrir perfiles de redes sin miramiento, buscar fotos impresionantes para tus productos…. che-che-che. Frena.

Hay cosas que pueden esperar, pero empezar con voz propia no puede quedar atrás. Así que párate un momento a pensar cuál es tu voz. Y digo pensar porque no es inventártela, no es fabricarla, es identificarla.

Tener voz propia supone que, aunque sin querer tomaras los mismos ingredientes que otros para hacer negocio, el resultado final no sería nunca el mismo porque llevará tu esencia y la de nadie más.

No hay un método para poner ese toque genuino en tu forma de comunicar. Es más bien en dejarte llevar, pero sí te recomiendo que lo entrenes.

Es decir, ¿tu voz dónde suena? En los textos de tu web, en la newsletter, en un anuncio, en un podcast, en un mail, por teléfono… Tan extensiva como importante, así que merece que te esmeres y la ejercites.

Escribe, habla, prueba, léete y escúchate porque tu voz tiene que ser tan propia que se distinga a la legua. Pero sin ficción, sin interferencias y sin inventar nada nuevo. Es hablar claro, con tus dejes y tus giros, tal y como eres tú. Y así sonará bien. Tal cual.

Tendrás ese sello característico que ayuda a que la gente te quiera y confíe en ti. A partir de ahí a construir.

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